sábado, 18 de diciembre de 2010

MICOMICRORRELATOS 7ª Entrega

Este primer Certamen de Mico Micro Relatos que se lanzó al aire con una cierta premura, aunque todo ello bastante meditado, nos está deparando algunas sorpresas. En primer lugar, nada como pinchar a los aficionados locales, para que se desbraven. A la llamada de la semana anterior ha respondido con poderío Gasteromyceto, del que me da la impresión que es leonés y socio y del que hoy colgamos parte de su aportación. En segundo lugar, resulta curioso la variedad de especies protagonistas de estos micro relatos. No encontraríamos en ninguna exposición micológica tanta diversidad, sobre todo por las diferentes épocas de fructificación, como las que se reciben en estos archivos de micología. Por último esta claro que los aficionados a la micología saben contar, y bien, por que si se dijo que 100 palabras como máximo, la mayor parte de los micro relatos recibidos, la clavan.


¿Qué cuando hablaremos del jurado? ¡Uhhhhhh!


10 del 10 del 10



Titulo: NATURAL

Mientras la recogía, me fijé en las blancas láminas, la forma del anillo y el dibujo cebrado del pie. Pensé “tiene buena pinta”.

La guarde cuidadosamente en mi cesta mientras Raúl me preguntaba ¿se come?

¡Naturalmente!, respondí. Y ¿cuál es?... me interrogó de nuevo. Puff... también a mi me gustaría saberlo...

Luego en casa bajé al piso inferior, la cara de mi vecino se iluminó un momento al ver el obsequio y mientras me daba las gracias tomamos una cerveza.

Naturalmente, por la mañana observé en la basura unas setas que me resultaron familiares.


Autor: GASTEROMYCETO




Título: HOMBRE PREVENIDO

Seguía recordando: ¿Pero no te das cuenta del color amarillo en el pie?

Deja, deja, tu estarás convencido que es el portentosum pero yo no la he comido nunca y recuerda “Es mejor una seta de menos...”

Tal vez por ello no pudo esquivar al coche rojo que circulaba en sentido contrario...


Autor: GASTEROMYCETO





Título: CONAN


Formamos buena pareja, entendiéndonos sin palabras, con gestos. No discutimos nunca, acepto sus sugerencias, sin protestas, con alegría, por nada lo dejaría, nunca lo traicionaría.

Él, consecuencia de mucho haber fumado, tiene el olfato atrofiado.

Llegados al monte, tengo plena libertad, correteo de aquí para allá, husmeando sin parar, siempre manteniendo con relación a él, una distancia prudencial. Cuando localizo el buscado olor especial, lo llamo: ¡Guauu! ¡Guauu! Él se aproxima, le muestro el descubrimiento, un hermoso ejemplar de Boletus, y al tiempo que alegremente muevo la cola, me pasa la mano por el lomo diciendo: ¡Bien, Conan, bien!

Autor: CONAN

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